martes, 28 de noviembre de 2017

Puerto Rico necesita una Revolución


Sin duda alguna Puerto Rico está pasando por la crisis más profunda en su historia moderna. Ahora, es importante recalcar que el desastre que causó el huracán María en la isla no es solo obra de la furia de la madre naturaleza. Las decisiones tomadas por la clase política-corporativa del país, la que siempre ha colocado sus intereses económicos por encima del bienestar de la mayoría del pueblo, hizo del país uno muchísimo más vulnerable a eventos atmosféricos como María.

El Huracán María solo destapó lo que muchos gobernantes y sus seguidores querían ocultar por mucho tiempo, que Puerto Rico es un país pobre con uno de los índices de desigualdad más altos del mundo. Un lugar en donde el estado ha abandonado o destruido deliberadamente las instituciones que se supone velen por el bien común de sus ciudadanos. El colapso de la infraestructura, la energía, la salud, la educación, la agricultura y el comercio local venía ocurriendo desde antes de María, está solo se llevó el toldo con el que la clase dominante ocultaba la realidad.

Lo más frustrante de todo esto es que esa clase gobernante y corporativa del país está empeñada en dejar que el libre mercado sea la solución al problema de la crisis, un problema creado por la misma veneración incuestionable al libre mercado desde la ideología neoliberal. La clase gobernante-corporativa del país ahora recomienda más privatización, más austeridad y hasta la suspensión de derechos adquiridos por los trabajadores. Hacen todo esto utilizando la crisis que ellos mismos han creado como excusa y es por esa razón que Puerto Rico necesita una revolución.

Puerto Rico necesita una revolución que ejerza la presión política necesaria para transformar las instituciones socioeconómicas del país, y hacerlas que trabajen para todos y no para las minorías ricas locales o las de afuera. Necesitamos una revolución forjada en el bien colectivo y la solidaridad, que diseñe un modelo de país en donde la educación de alta calidad, el acceso a excelentes servicios de salud y el desarrollo de una economía justa y sustentable sean los pilares de ese nuevo Puerto Rico.

El primer paso para revolucionarnos es renunciar a todos esos mitos de auto-menosprecio que se nos han inculcado desde la cuna colonial. Tenemos que dejar a un lado esa idea dañina de que somos inferiores o incapaces solo por haber nacido en este pedazo de tierra en El Caribe. Tenemos que reconocer que el que nuestros gobernantes de siempre no sean capaces de trabajar para el bienestar de todos, no significa que no haya otros Puertorriqueños capacitados y con mucho compromiso e integridad para transformar a nuestro país en uno que trabaje para el bienestar común. 

Si algo positivo hemos experimentado en el Puerto Rico post-María es que juntos en solidaridad podemos alcanzar el bienestar en nuestras respectivas comunidades. Esa extraordinaria labor colectiva ha sido la responsable de levantar a muchas comunidades por toda la isla en donde el gobierno federal, estatal o municipal brilla por su ausencia. Mientras el gobierno y los oportunistas en el aclamado sector privado buscan cómo enriquecerse de la crisis, el pueblo redescubrió el poder de la solidaridad y es ese poder el que nos llevará a un nuevo despertar revolucionario.

Hemos visto como el opresor gobierno estadounidense y sus lacayos en el gobierno colonial estropean deliberadamente la recuperación de la isla, para así agudizar la crisis y continar con sus nefastas agendas de control sobre el pueblo Puertorriqueño. Debido a esas acciones, muchos Puertorriqueños han comenzado a revolucionar su pensamiento. El terreno está fértil para el desarrollo de una revolución forjada en la verdadera democracia, en donde las mayorías se llenen de valor y remuevan del poder a esos de siempre que se aprovecharon, aprovechan y aprovecharán de nuestra situación colonial antes, durante y después del impacto de un poderoso huracán.

Tenemos un nuevo papel en blanco en donde podemos escribir sobre lo que debe ser el nuevo Puerto Rico. No dejemos que los mismos ideólogos neoliberales capitalistas de siempre nos convenzan con sus planes, los mismos planes nefastos que nos llevaron a la crisis que hoy sufren nuestras hermanas y hermanos en la isla. Es hora de removerlos del poder para al fin tomar el control de nuestro país, y juntos en solidaridad construir un Puerto Rico que trabaje para todos y no solo para la misma clase política-corporativa corrupta de siempre.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El Juracán y la Solidaridad


El Juracán Irma tiene a todo el pueblo de Puerto Rico, dentro y fuera de la isla, con los pelos de punta. Irma se ha convertido en un huracán histórico con ráfagas de más de 200 millas por hora y que pasará a unas 35 millas al norte de San Juan. 

Son en estos momentos de nerviosismo y preocupación colectiva que se mide realmente el carácter del ser humano. A Irma no le importa si eres rico o pobre, si eres creyente o ateo o si eres estadista o independentista, todos somos organismos diminutos y vulnerables a la hora de enfrentar a ese mítico Juracán. 

La única forma de enfrentar tal temporal es uniéndonos como pueblo en solidaridad, en apoyo físico y emocional en momentos de mera supervivencia. A Irma no le importa cuánto debe el gobierno de Puerto Rico a sus acreedores y tampoco le importan los recortes que propone la junta. Para Irma todos somos iguales.

Aprovechemos la humildad colectiva que provoca tal fenómeno de la naturaleza para reflexionar profundamente quienes somos como pueblo. Es momento de dejar a un lado todo lo que a propósito de unos pocos nos divide. Unámonos como pueblo, como barrio, como sector y como familia para enfrentar juntos la fuerza de la Madre naturaleza. 

Veamos a Irma como el inicio de un nuevo ciclo de la nación puertorriqueña en la isla y en todos los rincones del planeta en donde se encuentra una puertorriqueña o un boricua con un taco en la garganta, ya que no está allá con los suyos en estos momentos. Irma nos une en solidaridad, en pensar en el bienestar de todos los miembros de nuestra comunidad sin importar su ideología o clase social. 

Aprovechemos esta batalla con la naturaleza que tendrán nuestros árboles y bosques para sentar los cimientos de una nación puertorriqueña más consciente y solidaria con el padecimiento de todos. Irma nos puede fortalecer como pueblo, si durante y después del temporal nos mantenemos unidos como estamos en estos momentos. 

Imagínese a un pueblo puertorriqueño enfrentando cada problema y cada crisis como un bloque unido indestructible, como las hormigas rojas que sobrevivieron las inundaciones de Harvey en Houston. Imaginen a un pueblo que reconozca que es más lo que nos une que lo que nos separa, eso sería una receta exitosa para enfrentar cualquier crisis que atraviese el país. 

Esta noche mientras se enfrenten los dioses taínos Juracán y Yucahú (El Yunque) reflexionemos sobre quienes somos como personas y quienes somos como colectivo. Por más que traten de dividirnos en bandos para que continúe la eterna lucha entre iguales, siempre habrán momentos como este en donde nos damos cuenta que ante la grandeza de la naturaleza somos todos iguales y sólo juntos en solidaridad podemos prevalecer. 


domingo, 11 de junio de 2017

Desmistificando la estadidad

Hoy 11 de Junio de 2017 en Puerto Rico se vuelve a votar por un cambio en la situación política de la colonia. Un plebiscito lleno de controversias y en donde gran parte de la oposición política no participará. Independientemente de lo que suceda con este voto, es importante desmitificar los postulados sagrados del movimiento estadista. En mi opinión, pienso que la independencia es la única opción para el verdadero progreso y voy a usar el ejemplo de Estados Unidos para explicarles cómo la independencia política y la interdependencia económica de esa aclamada república es un modelo a seguir. Los principales argumentos de los estadistas son que la estadidad traerá más fondos federales, que tendremos 7 representantes en el congreso y que podremos votar por el presidente. Todo eso suena muy bien, pero hay que analizar esos postulados más a fondo.

Lo de más fondos federales es en gran parte falso ya que en la estadidad se tendrán que pagar impuestos federales que en la isla no se pagan en estos momentos. En las redes se difundió un vídeo en donde comparaba a Puerto Rico con el estado de Connecticut, en donde decían que este recibía 41 billones del gobierno federal. Lo que no dicen es que Connecticut paga 49 billones en impuestos y el gobierno federal le devuelve 41 billones, o sea al final del día Connecticut da más de lo que recibe. Al igual que Connecticut, hay otros estados económicamente estables que pagan más de lo que reciben del gobierno federal. El gobierno federal no regala fondos como muchos estadistas argumentan, ellos solo redistribuyen la riqueza de los estados. Los que reciben más de lo que pagan en impuestos son los Estados pobres del sur (Mississippi, Alabama, Luisiana, etc.) y dudo mucho que los estadistas aspiren ser como esos estados.

Lo de tener representantes y poder votar por el presidente me parecen cosas justas, pero también hay que tener claro que el poder votar por el presidente tampoco asegura que tengamos a alguien que represente los intereses del pueblo. Mira lo que pasó en las pasadas elecciones, Hillary ganó por millones de votos pero Trump es presidente porque el sistema electoral estadounidense no es verdaderamente democrático como el de otros países. Yo acá voté por Bernie Sanders, un socialista que si se enfrentaba a Trump barría el piso con él, pero algunos pollitos corruptos y tramposos del partido demócrata se aseguraron que Hillary fuera la candidata. Si creo que tener el voto es algo positivo, pero realmente mi voto en Texas, California o Puerto Rico no valdrá mucho al final del día, acá tiene más peso el dinero de grandes corporaciones que los votos de los ciudadanos.

Lo de salarios más altos en la estadidad también es falso, ya que son los Estados o las ciudades los que determinan el salario mínimo, los beneficios de los trabajadores en el sector público o privado, y también son los estados los que determinan cuánto en impuestos pagarán los residentes de los respectivos estados. Por ejemplo, en California y Nueva York el salario mínimo es más alto porque el costo de vida está por las nubes, por lo tanto los estados o ciudades tienen el poder de subir esos salarios. En otros estados los mínimos están iguales que en PR, pero tienen toda la libertad de subirlos si quieren, lo que pasa es que los empresarios en muchos estados, incluyendo a PR, le pagan muchísimo dinero a los políticos, los compran,  para que estos ni se atrevan a subir el salario mínimo que cobran una gran mayoría de personas.

En Puerto Rico pueden subir el salario mínimo a $9 o hasta $20 la hora si la cámara, el senado y el gobernador así lo determinan, pero lo que pasa es que los gobernantes les sirven a empresarios avariciosos que no quieren pagarles un salario justo y digno a los trabajadores. El gobierno federal solo se asegura que nadie cobre menos de $7.25, pero los federales no intervienen cuando los estados o ciudades deciden pagar más del mínimo a sus residentes. El argumento que utilizan muchos estadistas en donde hablan de mejores salarios en la estadidad es realmente un mito, ya que son los estados los que controlan los salarios mínimos y los beneficios que deben recibir los trabajadores. Tampoco se puede ocultar que hay estados con costos de vida más altos (Nueva York, California, Colorado, etc.) que tienen ingresos promedios más altos que estados con costos de vida más bajos (Kentucky, West Virginia, Arkansas, etc.) que tienen salarios promedios más bajos.

Tenemos que tener claro también que Estados Unidos es una república independiente que tiene toda la libertad de invertir en sus industrias y hacer tratados con todos los países del planeta y eso es lo que hace su modelo económico uno relativamente exitoso. El dinero que Estados Unidos invierte en su país se queda dentro de el para el beneficio de sus ciudadanos, y si EEUU invierte en otro país también se asegura de recuperar todo lo que invierten, con grandes ganancias en muchos de los casos. El gobierno de EEUU invierte fuertemente en sus industrias (socialismo corporativo) de agricultura, manufactura, biotecnología, energía y alta tecnología con subsidios (dinero del pueblo) para que las corporaciones puedan desarrollarse fácilmente y puedan destruir corporaciones menos subsidiadas en otros países.

En el caso de PR, vemos que en la colonia y en la estadidad no se invierte o invertirá en industrias nacionales públicas o privadas que puedan hacer de Puerto Rico un país más fuerte económicamente hablando.  En PR solo se promueve el mantengo corporativo,  que venga gente millonaria o compañías billonarias para que se establezcan y no paguen impuestos, con la excusa de que crearán empleos, pero los trabajos bien remunerados que prometen nunca se dan. Es por esa razón que pienso que la mejor herramienta para el desarrollo pleno de un país es la independencia política y la interdependencia económica, el modelo que utilizan los Estados Unidos de América  y más de 195 países en todo el planeta.

La independencia política no es destruir nuestra relación con Estados Unidos y tampoco es odiar a ese gran país.  Sin duda alguna se critican  fuertemente muchas de las medidas que toma el gobierno de los EEUU en contra de su propia gente y en contra de pueblos en otros rincones del planeta, pero se respeta y se aprecia a gran parte del pueblo estadounidense que pasan las mismas necesidades que la gente de Puerto Rico. La independencia política, el poder decidir nosotros mismos nuestro futuro, es tener mejores relaciones de interdependencia económica con Estados Unidos, China, Francia, Venezuela y el resto del planeta.

viernes, 12 de mayo de 2017

Cuidado con los medios de desinformación


Como diría el gran Malcolm X, líder del movimiento de derechos civiles en EEUU, "cuidado con lo que ves en los medios, ya que pueden hacer que odies al oprimido y ames al opresor". Esta frase aplica muy bien a la forma en que los medios han dado cobertura a las distintas protestas que han ocurrido en el país. Los medios de desinformación se encargan de ignorar el porqué de la lucha y se concentran en trivialidades para manchar el nombre de los que dignamente ejercen su derecho a protestar. 

Empecemos con la cobertura que se le dio y se le sigue dando a los eventos del 1ro de mayo en la milla de oro. Los medios corporativos locales no resaltaron el éxito del paro que logró movilizar a decenas de miles de personas de forma pacífica. Los medios de desinformación solo resaltaron las acciones de vandalismo de una minoría con intenciones dudosas que ocurrieron luego de culminar el paro, e inundaron los medios con imágenes de encapuchados rompiendo cristales de instituciones financieras. 

Cabe recalcar que el paro nacional fue un éxito y un ejemplo digno de cómo se protesta de forma pacífica. Pero los medios corporativos, fieles sirvientes de la clase política-empresarial local e internacional, no pueden mostrar a un pueblo civilizado protestando en contra del atropello impulsado por esa misma clase. Los medios de desinformación tienen órdenes de distorsionar la información que nos llega para hacerle creer al pueblo que los malos son los que protestan y los buenos son los políticos/empresarios. 

Como dice Noam Chomsky, intelectual y académico reconocido mundialmente, "los medios se ocupan de la manufactura del consentimiento". Esa creación de consentimiento utilizando propaganda fundada en el miedo e información distorsionada se emplea para controlar la opinión pública y favorecer a grupos minoritarios de políticos-empresarios que pretenden dividir al pueblo en los que los apoyan y los que no los apoyan. La manufactura del consentimiento se manifestó muy bien con el mensaje del gobernador luego del paro.

El gobernador Ricardo Rosselló, en vez de reconocer el éxito del paro en su mensaje al país, se concentró en arremeter ferozmente en contra de los vándalos que se quedaron en la milla de oro luego de que el evento terminara. Todavía quedan serios cuestionamientos sobre los individuos que participaron del vandalismo. ¿Eran protestantes genuinos o eran vándalos pagados, o una mezcla de ambos? Eso solo el tiempo lo determinará, pero sin duda alguna los medios se enfocaron en resaltar el vandalismo para hacerle ver al pueblo que el que protesta es el enemigo y el gobierno-empresa es su amigo. 

Seguimos viendo la manufactura del consentimiento en todo su apogeo con la cobertura que se le sigue dando a los responsables de los actos de vandalismo. Los medios corporativos locales siguen apuntando su arsenal hacia los protestantes, mientras ignoran a propósito las causas de la protesta. Vemos como la clase política-empresarial y sus lacayos en los medios se mueven a la velocidad de La Luz  para criminalizar la protesta, reparar con fondos públicos propiedades privadas en la milla de oro y desmantelar la educación pública del país, mientras se mueven como una tortuga a la hora de auditar la deuda, procesar a un alcalde acusado de violación y escuchar el reclamo legítimo del pueblo.

La estrategia mediática de esta clase burguesa de políticos y empresarios está rindiendo frutos. La desinformación de parte de los medios y la manufactura del consentimiento a través de la propaganda enfocada en el miedo tienen a un pueblo dividido entre los que apoyan la protesta y los que la repudian, divididos entre los que ven al gobierno como su enemigo y los que lo ven como su aliado. Lo importante que debemos recalcar es que ese pueblo ha sido dividido exitosamente por la forma en que las clases privilegiadas del país han empleado los medios de comunicación a su favor, ya que estos le temen a un pueblo unido que se les rebele.  

Recordemos que no importa si trabajamos para el gobierno o la empresa privada o si somos pensionados o si no trabajamos en estos momentos, todos nos veremos afectados con los recortes propuestos en educación, salud y otros servicios públicos. No nos dejemos manipular y dividir por los medios de comunicación que quieren controlar lo que vemos y eventualmente lo que pensamos de la situación de nuestro país. Es nuestra responsabilidad ver más allá de los titulares y analizar de forma crítica todo lo que nos venga de medios con intereses en mantener o empeorar la situación de Puerto Rico. 

¡Despierta Boricua!

jueves, 27 de abril de 2017

Paro nacional del 1ro de mayo y la posibilidad de un nuevo Puerto Rico



Siempre se habla sobre la necesidad de paralizar al país para que la clase política y empresarial entiendan la importancia del trabajador común puertorriqueño. El 1ro de mayo tendremos la oportunidad de hacer eso mismo que tanto les aplaudimos a ciudadanos en otros países, podremos paralizar al país y hacernos sentir ante las clases burguesas elitistas que nos imponen recortes en todo, mientras ellos no sacrifican nada en esta "crisis".

Los trabajadores puertorriqueños son la sangre que mantiene vivo al país y ante la inminente amenaza de la clase política-empresarial (extranjera y local) nos toca recordarles nuevamente quienes son los que mantienen la isla a flote. La zona metropolitana de San Juan es el corazón económico del país, llegó la hora de parar el flujo de sangre a la metrópolis y demostrarles que sin el puertorriqueño que suda y trabaja la nación, los de arriba colapsan.

Llegó la hora de que nos unamos como pueblo y dejemos las divisiones político partidista a un lado. Tenemos que reconocer que este debacle es responsabilidad del PNP, del PPD, la clase política estadounidense y sus aliados-donantes en la empresa privada, y son ellos los que deben de pagar el precio por los errores e ilegalidades que han cometido.  Esto no se trata de un berrinche en contra de una administración estadista, esto es mucho más grande que eso, esto es un grito de un pueblo cansado del abuso y la explotación de parte de una minoría privilegiada extranjera y local.

Poco a poco los estudiantes de la UPR han ido despertando la conciencia de muchos puertorriqueños y hemos visto como muchísimos grupos y organizaciones se han unido al reclamo de estos. Es hora de formar un frente amplio, diverso y solidario que trabaje en la auditoría de la deuda, que se oponga a todo tipo de recortes en áreas esenciales como la salud, educación y medio ambiente y que desarrolle nuevas propuestas de desarrollo económico sustentable. Necesitamos repensar el país, debemos de luchar por una nación que defienda los intereses del pueblo por encima de los intereses del capital.

El 1ro de mayo tendremos la oportunidad de dar uno de los pasos más grandes en la historia moderna de nuestro país, les demostraremos a las elites locales y extranjeras, fieles sirvientes del capital, que gran parte del pueblo está consciente de sus planes para desmantelar la isla y venderla al mejor postor de afuera o de adentro. Unidos como un fluido rojo vivo les demostraremos que estamos aquí listos para oponernos y enfrentar cualquier medida o acción que busque esclavizarnos aún más.

Les exhorto a todos mis compatriotas valientes y conscientes de la situación en nuestro país a que vistan camisa roja el 1ro de mayo. El rojo simboliza la sangre, esa misma que necesita el corazón de nuestro país, la metrópolis de San Juan, para mantenerse viva.  Sin los ciudadanos conscientes y sin los trabajadores, que son la sangre de nuestro país, colapsa todo el sistema. Todos de rojos para el paro para que vean quienes son los ciudadan@s, los estudiantes, los maestr@s, los enfermer@s y los demás emplead@s del sector público o privado que con su trabajo duro mantienen al país vivo.

Recordemos que esta lucha es de todos y para todos, y es nuestra responsabilidad llevarles este mensaje a nuestros amigos y familiares. Sé muy bien lo difícil que es convencer a alguien que no entiende la magnitud de la situación, pero seamos persistentes, la historia nos demuestra que muchos eventualmente se unirán al reclamo. Aquí se está jugando con el futuro de todo un país, sus recursos naturales, su salud, su educación, en fin con todo lo que vale en la vida, y es por eso que nuestro grito tiene que ser uno contundente. ¡Respeten nuestra digna convivencia o esperen soberana resistencia!

domingo, 16 de abril de 2017

Estudiantes de la UPR, el frente de lucha más poderoso


Se le ha dado muchísima cobertura mediática a los sucesos que en ocurrido en la huelga de la UPR. La escupía al profesor ha causado una indignación masiva en un gran sector de la población que condena tal acto, pero que no reacciona a las medidas violentas de la junta y la actual administración.

Les guste o no, esta lucha es mucho más grande que un evento aislado perpetrado por un estudiante. La UPR está luchando por mucho más que prevenir los recortes propuestos por la junta, está luchando por la dignidad y la libertad de un país que ha caído en las garras del capitalismo bestial que todo lo destruye.

En vez de indignarnos tanto con superficialidades, deberíamos de pensar profundamente el porqué de esta lucha en estos momentos. La lucha es solo uno de los síntomas, una respuesta a unas medidas violentas que proponen destruir la institución educativa más importante del país. La institución que ha preparado a miles de puertorriqueños para enfrentar los problemas del futuro.

Debemos de preguntarnos lo siguiente. ¿Por qué proponer un recorte de tal magnitud en la institución que puede jugar un papel esencial en sacarnos de la crisis? ¿Habrá otras razones para los recortes, razones siniestras que buscan destruir el frente de lucha más poderoso del país?

La junta y la actual administración saben muy bien lo que están haciendo, ellos quieren matar a dos pájaros de un solo tiro. Quieren destruir la universidad del pueblo eliminando casi 1/3 de su presupuesto para evitar que los universitarios logren despertar al pueblo dormido y juntos se rebelen en contra del gobierno-corporativo que los ataca ferozmente.

Luego de destruir ese frente de lucha unido que representa la UPR, se enfocarán en vender los recintos que según los fieles creyentes del libre mercado, no son rentables. Ven la educación como una mercancía más que se vende al mejor postor y no como un derecho o una inversión a la que todos los ciudadanos merecen acceso.

La junta, la actual administración, los grandes intereses económicos y sus lacayos en los medios de comunicación están fabricando una imagen de los estudiantes que los distancia totalmente de los ideales del puertorriqueño común. La gente común acepta ese discurso hegemónico promovido por las élites del país sin darse cuenta que traicionan sus propios intereses al no apoyar el movimiento estudiantil.

El pueblo tiene que cuestionar los verdaderos motivos detrás del recorte que pretende acabar con la UPR. Los cuáles son sencillamente la destrucción de la oposición y la privatización de la educación, que solo terminará empobreciendo a muchos y enriqueciendo  a unos pocos. La desinformación de parte de los medios, la indiferencia de la mayoría y la politiquería no permiten que el puertorriqueño común mire más allá de lo que repiten los líderes de sus partidos favoritos.

La UPR es el único frente de lucha real que le queda al país, y la junta y sus lacayos lo saben muy bien. Por eso proponen destruirla, para así no tener ningún tipo de obstáculo para poder imponer más medidas económicas atropelladoras que impactarán a la gran mayoría del pueblo puertorriqueño. Acabemos con esa indiferencia masiva y defendamos a los estudiantes de la UPR como ellos defienden lo que nos queda de dignidad y de país.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Unidos antes y después del partido


Sin duda alguna los muchachos de la selección de Puerto Rico han logrado algo mucho más grande que llegar a la final del World Baseball Classic, ellos han unido a un pueblo dividido. Los puertorriqueños en la isla, en los Estados Unidos y en todos los rincones del planeta somos una sola voz y estamos sumamente orgullosos de su gestión. Ese jueguito con esa "trapo' e bola" le ha brindado una alegría inmensa a una nación que se enfrenta a una crisis injusta.

Estos muchachos han logrado que dejemos a un lado la política partidista tóxica que nos divide y nos hemos unido como pueblo en apoyo a este gran equipo de compatriotas talentosísimos. Ahora, no podemos desaprovechar esta gran oportunidad que los muchachos nos han brindado, si nos unimos en apoyo por ellos también nos podemos unir como pueblo para enfrentar y solucionar los problemas políticos, sociales y económicos que nos afectan.

Hoy nos enfrentamos al equipo que representa al imperio que nos ha dominado por más de 118 años y este juego nos puede servir de inspiración para que creamos en nuestra capacidad de luchar y alcanzar lo que es mejor para nosotros como pueblo. Independientemente de lo que pase hoy, ganemos o perdamos ante los Estados Unidos, ya nuestros muchachos han derrumbado todos esos mitos de inferioridad que tanto agobian a muchos, mitología y propaganda inculcada por el imperio y sus lacayos.

Nosotros los puertorriqueños somos igual de capaces de alcanzar todo lo que nos propongamos y a pesar de más de 500 años de imperialismo y colonialismo todavía sigue vivo ese sentimiento de rebeldía en contra de nuestro opresor. Esa llamita que se enciende cuando vemos a nuestros muchachos triunfar es la misma que se prende cuando nos sentimos libres y capaces de luchar por lo que más valoramos, nuestra isla y su gente.

Espero que cuando se dé el último out en el partido de esta noche todos sigamos unidos como pueblo. Nuestros muchachos han dado todo por traernos la victoria que tanto deseamos y ahora nos toca a nosotros demostrarles a ellos que también podemos trabajar en equipo y unidos para resolver los problemas que aquejan al país. Hoy no somos independentistas, estadistas o estadolibristas, hoy somos todos puertorriqueños y puertorriqueñas que aman a su nación.

Como dijo el dirigente Edwin Rodríguez, esto es mucho más que un juego de béisbol, esta es la unión y la alegría de un país oprimido que busca echar hacia adelante. Aprovechemos esta gran oportunidad que nos brindan los muchachos para mantenernos unidos y trabajar como equipo después de que acabe el torneo. Al final del día a pesar de nuestras diferencias ideológicas todos queremos lo mismo, un Puerto Rico libre y próspero para todos los puertorriqueños.

Alcanzaremos eso que tanto deseamos si nos mantenemos unidos y trabajando en equipo, un lanzamiento a la vez y un turno al bate a la vez.

¡Que viva Puerto Rico!








viernes, 24 de febrero de 2017

La UPR se levantó, ahora le toca al pueblo

Foto tomada por Jared Villanueva
La junta de control fiscal, un grupo de dictadores con vínculos fuertes con el pnp, exigen que la universidad recorte $300 millones de su presupuesto. Esa cantidad representa casi todo el costo operacional de todos los recintos salvo Río Piedras, Mayagüez y Ciencias Médicas.

La junta dictatorial no da razón alguna de porqué se debe de recortar esa cantidad específicamente. Cabe recalcar también que bajo la pasada administración del ppd ya se habían hecho recortes de más de $300 millones. ¿Qué más pretenden recortar estos individuos?

Bajo la amenaza del gobernador, que dijo que teníamos que escoger entre recortes a la UPR o recortes a la tarjeta de salud, la UPR se levantó y dijo basta yá. Los 11 recintos de la UPR decretaron paros para defender la institución universitaria más importante del país en tiempos en donde se recorta todo menos los contratos del ejecutivo y la legislatura.

La UPR siempre ha sido el frente más importante de lucha social en el país, pero si queremos acabar con las políticas neoliberales de austeridad necesitamos que ese frente sea uno mucho más amplio. Necesitamos crear alianzas con todos los grupos impactados por las medidas neoliberales que defiende la junta y la actual administración. No podemos darnos el lujo de mantenernos fragmentados, unidos podemos y venceremos.

Necesitamos alianzas con las uniones del sector privado y público, que recientemente han recibido golpes como la reforma laboral y la medida de empleador público único. Necesitamos alianzas con grupos defensores del medio ambiente como las comunidades de Tallaboa en Peñuelas y Playuela en Aguadilla. Tenemos que sentarnos y explicarle al pueblo que esta lucha es por los derechos de todos.

El frente debe ser uno muy amplio en donde quepa la gran mayoría del pueblo puertorriqueño, a todos esos que se nos exigen más sacrificios para pagar la deuda odiosa. Por nada del mundo debemos caer en la trampa de escoger entre la educación y la salud, eso es solo una estrategia de parte de la clase dominante que pretende dividirnos y que peleemos entre nosotros mismos.

Nuestra lucha no es en contra de los pobres y la clase trabajadora empobrecida, ya que ambas son víctimas del mismo enemigo. Nuestra lucha es en contra de una élite que acumula poder y riqueza producto de nuestro trabajo duro, y que al mismo tiempo se encarga de crear esta crisis para mantener su posición de poder y acumular aún más riqueza.

La lucha de la UPR es una del pueblo para el pueblo, no se dejen engañar. Es una batalla en contra del capitalismo bestial, en contra de nuestra situación colonial y en contra del neoliberalismo que impera aquí y en gran parte del planeta. La lucha de la UPR tiene un solo norte, la construcción de una sociedad puertorriqueña más justa en donde el pueblo pueda ver los beneficios de su esfuerzo.

El acceso a una educación pública de excelencia es el pilar de cualquier sociedad en el mundo, eso no es negociable en otras naciones de la Tierra y tampoco lo será aquí. Unámonos a la lucha de nuestros estudiantes, unámonos porque nuestros hijos y nietos puedan educarse en una universidad pública accesible y de excelencia.

Unámonos, porque un mejor Puerto Rico es posible y son nuestros estudiantes los que lo están sudando, luchando y construyendo. ¡11 recintos 1 UPR!

domingo, 19 de febrero de 2017

Vivo en un país independiente y no es el fin del mundo


Vivo en una república independiente y soberana, en donde sus ciudadanos son libres de escoger a líderes que los representarán en el escenario internacional. Aquí tenemos el poder de encaminarnos en la dirección que mejor nos parezca, no hay intromisión externa.

Vivo en un país soberano, en donde se pueden hacer tratados económicos con todas las naciones de la Tierra. Una nación que puede escoger con quien negociar y con quién colaborar sin ningún tipo de   limitación.

Vivo en un país independiente políticamente e interdependiente económicamente, en donde podemos crecer junto al resto del planeta. Aquí se puede legislar sin temor a violentar leyes supremas de una metrópolis lejana, porque ese ente externo de poder no existe.

Vivo en un país soberano en donde sus ciudadanos gozan de muchos derechos, pero que también puede legislar por muchos más para llegar al nivel de otras naciones. Vivo en un país independiente con serios problemas en las áreas de educación, salud, infraestructura y desigualdad económica.

A pesar de sus limitaciones, el país independiente en donde vivo puede mejorar bastante por sí mismo con la ayuda de sus ciudadanos y de sus fuertes lazos económicos con la comunidad internacional. La independencia política le permite explorar distintas formas de alcanzar las metas que se propongan, sin ningún tipo de obstáculo de afuera.

Vivo en una nación soberana que sufre una desigualdad económica enorme entre la mayoría de la población trabajadora y una minoría de élites explotadoras. A pesar de esa desigualdad económica perpetuada por la clase política dominante, el pueblo tiene la libertad de cuestionar esa injusticia y encaminarse a escoger líderes que ataquen al problema en la raíz, sin la necesidad de intromisiones externas.

Vivo en un país independiente llamado los Estados Unidos de América. Un país que goza de todas las ventajas que provee la soberanía política, pero que mantiene a muchos territorios en un sistema colonial y antidemocrático. Una república que goza de la interdependencia económica, mientras defiende un sistema de explotación y dependencia en sus territorios coloniales.

Al parecer todo lo que quieren los estadistas y estadolibristas no se consigue amarrándose más a los EEUU, sino que lo alcanzaremos cuando tengamos el mismo estatus político que ellos tienen, la digna independencia. Solo bajo la independencia tendremos los poderes necesarios para negociar bajo mejores términos con los EEUU y el resto de las más de 195 naciones independientes del planeta.

martes, 14 de febrero de 2017

Populares llegó la hora cero. ¿Independencia o estadidad?


Los líderes del partido popular siguen insistiendo en incluir el estado libre asociado (ELA) colonial en el próximo plebiscito. Al parecer no les ha llegado el mensaje, o ignoran que el ELA recibió tres golpes contundentes de parte de las tres ramas del gobierno de los Estados Unidos. El ELA ya murió, es hora de enterrar el cadáver. 

La insistencia de Acevedo Vilá y los Hernández Colón ya raya en lo patético. ¿Acaso no entienden que el ELA nunca fue un modelo político-económico que benefició a la gran mayoría del pueblo? Ya es hora de que reconozcan de que hay solo dos rutas, la digna independencia de la minoría y la fantasiosa estadidad de la mayoría.

Los defensores del ELA se aferran a un modelo político-económico que solo beneficia a las élites del partido popular y a los grandes intereses que invierten en ellos. A ellos les conviene el modelo colonial, ya que las compañías extranjeras (unas cuantas empresas locales también) que explotan nuestros recursos naturales y nuestra gente, son la cuchara que alimenta a estos líderes opuestos a todo progreso para el pueblo.

Desde la aberración, digo la creación, del ELA en el 1952 el partido popular se ha encargado de mantener la estrategia de mercadear a Puerto Rico como destino de mano de obra barata y recursos ilimitados para compañías extranjeras. Además de esos beneficios para los inversionistas, también le ofrecieron tasas contributivas muy atractivas, en donde muchas compañías terminaban o terminan hoy día pagando cero o casi nada en impuestos.

Los fieles sirvientes del cadáver todavía insisten en que el ELA se puede revivir y proponen arduamente nuevas definiciones de lo que debe ser nuestra relación con los Estados Unidos. La realidad es que están afanados a un modelo económico que no funciona para la gran mayoría del pueblo puertorriqueño. No pueden aferrarse a un modelo que explota a una mayoría para mantener a una minoría burguesa bien acomodada.

El ELA quizás ayudó a muchas familias a salir de la "extrema pobreza" y llegar a la clase media baja por allá en los 60 y 70, pero hoy lamentablemente se encarga de expulsar a una generación que no tuvo la culpa de su fracaso. No se puede seguir viviendo del cuento, ese de que el de fuera invierte aquí para nuestro "progreso" y al mismo tiempo no paga salarios dignos ni aporta lo que le corresponde en impuestos.

Debemos de como pueblo tener la valentía de aceptar de que ese cuento del ELA fue eso mismo, solo un cuento con un final infeliz para una gran mayoría. Se intentó pero fracasó, es hora de mirar las únicas alternativas que tenemos como pueblo, no importa cuán dignas o fantasiosas sean. Llegó el momento de escoger entre la soberanía o la estadidad.

La soberanía que nos brinda la digna independencia política es para mí la mejor opción. La fórmula política preferida por la gran mayoría de países o naciones en esta Tierra es el único modelo que nos posiciona en una condición de igualdad e interdependencia económica con el resto de la comunidad internacional. Le ruego a mis compatriotas populares a que cuestionen ese miedo profundo que le tienen a la independencia, pregúntese de dónde se origina ese temor.

El movimiento independentista en Puerto Rico ha sido reprimido ferozmente por los imperios en donde recaía (España) y todavía recae el poder absoluto (EEUU). Dejemos a un lado ese temor a la independencia que se le inculcó a nuestros abuelos y a nuestros padres, y busquemos nosotros mismos la verdad sobre quién se beneficia de nuestra situación colonial. Los hechos históricos irrefutables apuntarán a que solo unos pocos, mayormente empresarios extranjeros o locales y políticos del PPD/PNP, son los únicos que se benefician de la perpetuación del ELA.

La otra opción fantasiosa y aclamada por una gran mayoría es la estadidad. Según sus fieles proponentes, esta nos traerá progreso, igualdad y justicia. Por alguna extraña razón, o no tan extraña na, una gran mayoría piensa que el país que nos ha mantenido como colonia por más de 118 años y que ha explotado nuestra tierra y nuestra gente, es el mismo que acabará con todos los males que ha creado en Puerto Rico.

Por más contradictoria que sea la fórmula de la estadidad, hay que reconocer que un gran sector de la población la apoya. Lo interesante es que sus defensores no comprenden lo que implica la estadidad. Muchos la ven como más fondos federales, mejores salarios o mejores condiciones de vida. Lo que no comprenden es que al final, sea bajo estadidad o independencia, el progreso de Puerto Rico dependerá de lo que hagan los puertorriqueños y no de lo que dicte la metrópolis.

El próximo mes de Junio habrá un nuevo plebiscito en Puerto Rico en donde habrán tres opciones para escoger. Estas son la estadidad, la libre asociación o la independencia. Les ruego a mis compatriotas populares a que no sigan las órdenes de sus líderes, infórmense sobre las tres opciones y escojan la que les mantenga la conciencia tranquila, claro después de analizar críticamente las implicaciones socioeconómicas de cada una de ellas. Por favor no se abstenga de votar.

Si todavía sienten un temor terrible a la libertad que nos traerá la independencia o la "igualdad" que nos brindará la estadidad, por lo menos tengan la valentía de votar por la libre asociación. A pesar de sus limitaciones, la libre asociación es más digna que el ELA colonial. Salgan y déjense sentir, no se dejen manipular por los líderes de su partido, esos que nos mantienen de rehenes en la jaula colonial.
Por eso les ruego que dejen el miedo inculcado a un lado. Llegó la hora cero, independencia, libre asociación o estadidad. ¡No hay más ná!

viernes, 3 de febrero de 2017

La necesidad de una nueva fuerza política en Puerto Rico

Solo basta con mirar los resultados de las pasadas elecciones para comprender que hay un gran sector de la población puertorriqueña que no apoya los partidos tradicionales. Ese patrón es aún más evidente cuando vemos cómo votaron muchos de los “millenials”, quienes apoyaron grandemente las candidaturas independientes de candidatos como Alexandra Lúgaro.

Casi la mitad de la gente apta para votar no votó (45%), lo cual es evidencia de falta de interés o apoyo a los partidos tradicionales (PNP y PPD), partidos minoritarios (PIP y PPT) o candidatos independientes. La combinación de esos que votaron en contra de los partidos dominantes y todos los que no votaron representan más de un 50% de la población votante, o sea una fuerza política sin precedentes.

El partido del pueblo trabajador (PPT), liderados por el académico Rafael Bernabe, esperaban movilizar a todo ese sector que soñaba con un cambio en la estructura de poder en la isla. La triste realidad es que el PPT no logró su misión, a pesar de tener una de las plataformas más progresistas e inclusivas en la historia de la política puertorriqueña.

¿Por qué fracasó el proyecto del PPT cuando este representaba el cambio que un gran sector de la población reclamaba? Esa pregunta es una muy importante, ya que podemos discutir ciertos factores que imposibilitaron la materialización política del PPT. Quizás le hegemonía del PNP/PPD y su influencia en los medios de comunicación y el control de estos sobre la opinión pública fueron los golpes contundentes que previnieron el éxito que pudo haber tenido el PPT.

El fracaso político del PPT no debe ser excusa para dejar de buscar la unión de ese sector sediento de cambio. Podemos aprender de su experiencia y comenzar a elaborar un nuevo proyecto político más ambicioso. Un proyecto de coalición en donde todos los partidos o movimientos minoritarios, en conjunto con candidatos independientes progresistas, puedan organizarse bajo un solo emblema y comenzar a trabajar por el Puerto Rico que todos queremos.

Propongo que todos los partidos minoritarios como el PPT, el partido independentista puertorriqueño (PIP), el movimiento independentista nacional hostosiano (MINH), el ala soberana del PPD y otras organizaciones o candidatos independientes con ideales progresistas y anticolonialistas se unan en una gran coalición que podría ser llamada por el nombre de Movimiento Unión Progresista Anticolonial (MUPAC).

No estoy pidiendo que los partidos u organizaciones dejen de existir, sino que exploren seriamente la posibilidad de una unión que recoja gran parte de los ideales progresistas que comparten y movilice a ese sector anti PPD y anti PNP. Tenemos que tener claro que la fragmentación de los progresistas no es ventajosa, si queremos hacerle frente al bipartidismo imperante tenemos que organizarnos, defender los ideales que compartimos y discutir constructivamente nuestras diferencias.

¿Qué ideales o proyectos defendería o implementaría el MUPAC? El movimiento deberá centrarse en cinco pilares; la justicia socioeconómica, el respeto al medio ambiente, el desarrollo sustentable, la transparencia gubernamental y la abolición del estatus colonial. Podemos fácilmente concordar que todos los partidos o movimientos minoritarios progresistas ya tienen ideales o proyectos en sus plataformas que concuerdan grandemente con esos cinco pilares.

En el pilar de justicia económica podríamos concentrarnos en aumentar el salario mínimo a $13 la hora o más y asegurarnos que se mantenga en aumento con el costo de vida. También podríamos apoyar una reforma contributiva progresista en donde los que tienen más paguen más en impuestos y utilizar ese dinero recuperado para mejoras en servicios esenciales como infraestructura, educación, salud y seguridad. Otro gran proyecto que defenderemos será el de implementar un plan de salud universal, para brindarle todos los servicios de salud necesarios a todos los puertorriqueños a un costo justo.

En los pilares de respeto al medio ambiente y desarrollo sustentable podríamos concentrarnos en un gran proyecto de reciclaje nacional y en una gran inversión pública para transformar nuestro sistema energético a uno que se alimente completamente de fuentes alternas de energía como el sol, el viento, el agua y las olas. Defenderemos el rediseño y redesarrollo de zonas urbanas sin necesidad de nuevas construcciones, sino un enfoque en restauración de lo existente y en protección de nuestros recursos naturales. Otro gran proyecto sería el de un sistema eficiente de transporte público nacional, con trenes de alta velocidad que conecten a la isla y autobuses que conecten las zonas rurales con las urbanas.

En el pilar de transparencia gubernamental podríamos concentrarnos en proveerle al pueblo, a través del internet, toda la información relacionada con las finanzas del gobierno. Los ciudadanos podrán acceder toda la información asociada con los gastos gubernamentales, que incluirá salarios de empleados públicos, contratos a empresas privadas y gastos de operación de todas las agencias o corporaciones públicas. Esto permitirá que todos los puertorriqueños puedan indagar y conocer en qué se gasta el dinero que pagan en sus impuestos y puedan reclamarle al gobierno cuando este no utilice los recursos para el beneficio del pueblo.

En el pilar de la abolición del estatus colonial nos encargaríamos de implementar una asamblea de estatus en donde todos los partidos se pondrían de acuerdo con las diferentes opciones políticas. Luego de que se aprueben las definiciones podríamos trabajar en un gran proyecto nacional educativo sobre las diferentes opciones, en donde representantes de todas las fórmulas debatirán juntos al frente del pueblo las ventajas y desventajas de cada una de ellas. Lucharemos para que todas las opciones tengan la misma cobertura en los medios y para que la información correcta le llegue a todos los puertorriqueños.

Si unimos a toda esa mayoría cansada del bipartidismo y la corrupción en un solo movimiento progresista anticolonial aumentaremos grandemente las posibilidades de acabar con el poder del PNP y el PPD. Sé que tenemos diferencias ideológicas que nos separan, pero la realidad es que son más las concordancias que las discrepancias. No podemos dejar que la fragmentación sea lo que nos impida luchar por todo lo que beneficia grandemente al pueblo puertorriqueño. Unámonos, en la unión está la fuerza, solo así lograremos movilizar a una gran mayoría de puertorriqueños frustrados con la política bipartidista.

sábado, 28 de enero de 2017

Los beneficios de un salario mínimo más alto


Cada vez que se propone un alza en el salario mínimo escuchamos el mismo berrinche y los mismos mitos de parte de la clase burguesa y sus fieles defensores. Que sí el aumento en el mínimo será malo para el crecimiento económico o la creación de empleos, que sí los precios de productos o servicios van a subir, que sí los patronos van a tener que botar trabajadores, entre otros. En esta nota analizaremos de forma crítica algunos de estos puntos, y veremos que son más mitología que realidad.

Toda esa queja de parte de los patronos y sus lacayos en el gobierno y en los medios de comunicación, hacen que el ciudadano común no pueda ni ver cómo posibilidad un aumento en su salario.  Lo interesante de esto es que todos los supuestos efectos negativos que tendría ese aumento son totalmente falsos, ya que su berrinche es solo una estrategia más para mantener un sistema que roba la riqueza generada producto del trabajo de los empleados y se las otorga al patrono.

Comencemos con el primer punto, el impacto que un aumento al salario mínimo tendría en el crecimiento económico y en la creación de empleos. Contrario al discurso dominante, un aumento en el salario mínimo tiene un impacto positivo en la economía. Cuando las clases pobres y medias tienen más dinero para gastar aumenta la demanda de productos y servicios, lo cual lleva a un aumento en la oferta de dichos, que también causa un aumento en los empleos para desarrollar o producir cierta mercancía o servicio.

Veámoslo de esta forma, actualmente los ricos acumulan un gran exceso de riqueza que es producto del trabajo duro de sus empleados o las rentas que cobran. Esa clase acaudalada no gasta toda la riqueza que "produce" o roba de otros (empleados o estado), sino que guardan ese capital en bancos o paraísos fiscales. Ahora cuando ese dinero se les devuelve a los trabajadores responsables de la creación de riqueza, estos lo utilizan para adquirir nuevos productos o servicios que generan un efecto multiplicador en la economía.

Más dinero en la mano de las mayorías conlleva a mayor poder de adquisición y un alza en la demanda/oferta de productos o servicios. Un burgués no se compra 500 almohadas con el dinero que se roba, digo que le sobra, solo compra las que necesita. Pero 500 trabajadores pobres o de clase media si compran las almohadas si tienen el dinero para hacerlo, lo cual llevaría a un alza en la demanda de almohadas y en el empleo en diseño, manufactura y ventas de dichas. Aquí se discutió el ejemplo de las almohadas, pero el efecto positivo del aumento al salario mínimo es el mismo para cualquier producto o servicio en demanda.

Ataquemos el segundo punto que más se repite, un aumento al mínimo causará un incremento en el precio de los productos o servicios. Aunque muchas corporaciones intentarán pasarle el costo del aumento al salario mínimo al consumidor, no hay razón alguna para creer que esto ocurrirá de forma inevitable o que se permitirá por ley. Si se legisla un aumento al salario mínimo de $11 la hora, como parte de esa legislación también se pueden añadir medidas para evitar que los negocios aumenten los costos de productos o servicios. 

Una forma de controlar la práctica de aumento de precios o inflación es legislando a favor de que el salario aumente a la par con el costo de vida del país. La realidad es que si el salario mínimo en los Estados Unidos se hubiese mantenido incrementando tomando en cuenta la productividad y la inflación, estuviese cerca de los $21 la hora hoy en día. Este aumento en el mínimo no fue posible gracias a las políticas neoliberales establecidas por Reagan y Thatcher a principio de los 80 que afectaron grandemente la distribución de la riqueza mundial, favoreciendo grandemente al capital y provocando un estanque en el aumento salarial de las mayorías.

Analicemos el último punto, el de que un aumento al salario mínimo causaría que un gran número de personas pierdan su empleo. Primero hay que dejar claro que no todos los negocios son iguales, las grandes corporaciones acumulan mucho más capital que el pequeño negocio familiar del barrio. Quizás un aumento en el salario mínimo a $11 la hora sea más difícil para el pequeño negocio que para la gran corporación, y por eso hay que tomar medidas para evitar que los pequeños comercios tengan que dejar a gente sin trabajo.

Una forma de evitar el despido en los pequeños negocios es otorgándole subsidios para ayudarlos a lidiar con el alza en el salario mínimo. Por ejemplo, el estado puede ayudar a sufragar el 25% del salario por hora del empleado de pequeño negocio por un periodo determinado de tiempo, en lo que se activa el crecimiento económico. Por otro lado, no hay duda alguna de que las grandes corporaciones acumulan una gran cantidad de capital, que fácilmente puede transmitirse en salarios mínimos más altos para sus empleados, lo cual no debería de impactar de forma adversa el empleo en dichas empresas.

Aquí hemos discutidos varios mitos o puntos que se repiten cada vez que se propone un alza en el salario mínimo. La realidad es que muchos estudios y varios premios Nobel de economía reconocen que más dinero en las manos de la mayoría es sinónimo de una economía más sólida y estable. No hay evidencia alguna de que un aumento al mínimo de $11 la hora o más tenga los efectos negativos que la gente en el poder dice que tendrá. Aumentos recientes al salario mínimo en ciudades como Seattle y San Francisco muestran un impacto positivo en la economía de dichas ciudades.

Lo que nos debemos preguntar es lo siguiente. ¿Quiénes son los que se oponen a un alza en el salario mínimo? Los oponentes más feroces a un alza son el sector empresarial, en especial las grandes corporaciones, junto a los políticos y medios de comunicación con ataduras a estas empresas. Un poco de lectura apuntará a que los oponentes de un salario mínimo más alto son los que más se benefician de una clase trabajadora empobrecida. Son los mismos que se roban el esfuerzo laboral de sus empleados pagándole salarios de miseria y le hurtan al pueblo evadiendo lo que les corresponde en paga de impuestos.

Si queremos un cambio verdadero en nuestra situación económica luchemos por un alza en el salario mínimo, no nos dejemos engañar por los grandes intereses, por sus políticos y los medios de comunicación que controlan. Como dice el gran Noam Chomsky; "ellos siempre tratarán de fabricar consentimiento", nos van a ser creer que las medidas que ellos defienden benefician a los pobres y a la clase media, pero los hechos demuestran todo lo contrario. Un alza en el salario mínimo es una pequeña victoria para los trabajadores en la guerra contra el capital. La gran victoria llegará cuando controlemos nosotros mismos los medios de producción y la actividad económica de nuestros respectivos países.


miércoles, 18 de enero de 2017

Hay que destruir el capitalismo para salvar al planeta




Sin duda alguna estamos viviendo en unos tiempos sumamente difíciles en donde el capitalismo rampante y su bastión de fieles sirvientes siguen haciendo de las suyas en todos los rincones del planeta. Hemos visto cómo la ola neoliberal azota el planeta, desde el voto a favor del Brexit, al triunfo de Donald Trump, al golpe de estado a Dilma en Brasil y la popularidad que han tenido políticos de la extrema derecha en países como Francia (Le Pen) y Filipinas (Duterte). Es obvio que parte de la derecha internacional ha sabido seducir a las masas con su discurso nacionalista, anti globalización y anti inmigración. 

Tampoco podemos negar que las políticas de libre comercio como NAFTA (North American Free Trade Agreement) y la creación de la WTO (World Trade Organization) han empeorado aún mas la forma en que se distribuye la riqueza de todos los que habitamos en este planeta, haciendo más ricos a los ya opulentos y más pobres a los que tienen poco o nada. Y es ese mismo descontento con las élites "liberales" que fielmente apoyan estas medidas y organizaciones, el que ha llevado a que muchos vean como opción a personas que se hacen llamar voces del pueblo, cuando realmente son parte de las mismas clases minoritarias ricas que se han beneficiado de esas y otras políticas neoliberales.

Ahora hablemos claro, esa derecha radical conservadora y sus opositores liberales de "izquierda" defienden el mismo modelo de explotación de seres humanos y su medio ambiente, defienden el capitalismo bestial. En lo único que no están de acuerdo es en como fluye el capital y en cómo se distribuye a los más "desafortunados", pero si defienden o ignoran el impacto enorme que el capitalismo tiene en este planeta. El capitalismo no tiene fronteras, ni lealtades a naciones y tampoco rinde cuentas a la hora de explotar a personas en África, en Asia, en todos los continentes, mientras destruye nuestras tierras, nuestras aguas y nuestro aire en busca de mayor riqueza. 

Algo de lo que no se habla, ya que los poderosos no quieren que te enteres, es del papel que juega el capitalismo en el cambio climático. La comunidad científica internacional reconoce con hechos y cientos de estudios que el ser humano ha contribuido al calentamiento global de forma significativa desde la revolución industrial y el nacimiento de naciones que extraen recursos limitados y los consumen, viviendo del cuento del eterno crecimiento económico. Lo que las élites conservadoras y liberales no quieren que sepas es que el capitalismo que tanto defienden, con su extractivismo, su quema de combustibles fósiles y su avaricia está destruyendo el planeta que todos habitamos. 

El capitalismo bestial se sostiene con la quema de combustibles fósiles, se utilizan para producir energía, para transportar mercancía y movilizar a las personas. Cuando se queman esos combustibles fósiles se producen gases de efecto de invernadero que suben a la atmósfera y atrapan la energía de onda larga que trata de irse del planeta, lo cual lleva a un aumento en temperaturas y otros impactos como el derretimiento de glaciares, aumento del nivel del mar, aumento en la cantidad de eventos extremos como inundaciones, sequías y olas de calor. A pesar de toda esta evidencia que apunta al modelo capitalista como el culpable de los cambios más recientes en las condiciones normales del clima, no se escucha casi nada de las élites conservadoras y liberales. 

¿Por qué el silencio de parte de las élites? Tendrá algo que ver con las donaciones millonarias que reciben los políticos de parte de grandes empresas en el sector de combustibles fósiles como Exxon, para que estos se hagan de la vista larga y no legislen en contra de los pilares del capital y favor del planeta y la mayoría de sus habitantes? Como dije anteriormente, la quema de combustibles fósiles es el motor del capitalismo, si queremos un planeta más saludable y una sociedad más justa para todos los seres que habitan este planeta tenemos que destruir ese motor, solo así acabaremos con los dos problemas más grandes de nuestros tiempos. Si destruimos el capitalismo, destruiremos su modelo de extracción y explotación que tienen al planeta y millones de personas secuestradas. 

Otras columnas