viernes, 24 de febrero de 2017

La UPR se levantó, ahora le toca al pueblo

Foto tomada por Jared Villanueva
La junta de control fiscal, un grupo de dictadores con vínculos fuertes con el pnp, exigen que la universidad recorte $300 millones de su presupuesto. Esa cantidad representa casi todo el costo operacional de todos los recintos salvo Río Piedras, Mayagüez y Ciencias Médicas.

La junta dictatorial no da razón alguna de porqué se debe de recortar esa cantidad específicamente. Cabe recalcar también que bajo la pasada administración del ppd ya se habían hecho recortes de más de $300 millones. ¿Qué más pretenden recortar estos individuos?

Bajo la amenaza del gobernador, que dijo que teníamos que escoger entre recortes a la UPR o recortes a la tarjeta de salud, la UPR se levantó y dijo basta yá. Los 11 recintos de la UPR decretaron paros para defender la institución universitaria más importante del país en tiempos en donde se recorta todo menos los contratos del ejecutivo y la legislatura.

La UPR siempre ha sido el frente más importante de lucha social en el país, pero si queremos acabar con las políticas neoliberales de austeridad necesitamos que ese frente sea uno mucho más amplio. Necesitamos crear alianzas con todos los grupos impactados por las medidas neoliberales que defiende la junta y la actual administración. No podemos darnos el lujo de mantenernos fragmentados, unidos podemos y venceremos.

Necesitamos alianzas con las uniones del sector privado y público, que recientemente han recibido golpes como la reforma laboral y la medida de empleador público único. Necesitamos alianzas con grupos defensores del medio ambiente como las comunidades de Tallaboa en Peñuelas y Playuela en Aguadilla. Tenemos que sentarnos y explicarle al pueblo que esta lucha es por los derechos de todos.

El frente debe ser uno muy amplio en donde quepa la gran mayoría del pueblo puertorriqueño, a todos esos que se nos exigen más sacrificios para pagar la deuda odiosa. Por nada del mundo debemos caer en la trampa de escoger entre la educación y la salud, eso es solo una estrategia de parte de la clase dominante que pretende dividirnos y que peleemos entre nosotros mismos.

Nuestra lucha no es en contra de los pobres y la clase trabajadora empobrecida, ya que ambas son víctimas del mismo enemigo. Nuestra lucha es en contra de una élite que acumula poder y riqueza producto de nuestro trabajo duro, y que al mismo tiempo se encarga de crear esta crisis para mantener su posición de poder y acumular aún más riqueza.

La lucha de la UPR es una del pueblo para el pueblo, no se dejen engañar. Es una batalla en contra del capitalismo bestial, en contra de nuestra situación colonial y en contra del neoliberalismo que impera aquí y en gran parte del planeta. La lucha de la UPR tiene un solo norte, la construcción de una sociedad puertorriqueña más justa en donde el pueblo pueda ver los beneficios de su esfuerzo.

El acceso a una educación pública de excelencia es el pilar de cualquier sociedad en el mundo, eso no es negociable en otras naciones de la Tierra y tampoco lo será aquí. Unámonos a la lucha de nuestros estudiantes, unámonos porque nuestros hijos y nietos puedan educarse en una universidad pública accesible y de excelencia.

Unámonos, porque un mejor Puerto Rico es posible y son nuestros estudiantes los que lo están sudando, luchando y construyendo. ¡11 recintos 1 UPR!

domingo, 19 de febrero de 2017

Vivo en un país independiente y no es el fin del mundo


Vivo en una república independiente y soberana, en donde sus ciudadanos son libres de escoger a líderes que los representarán en el escenario internacional. Aquí tenemos el poder de encaminarnos en la dirección que mejor nos parezca, no hay intromisión externa.

Vivo en un país soberano, en donde se pueden hacer tratados económicos con todas las naciones de la Tierra. Una nación que puede escoger con quien negociar y con quién colaborar sin ningún tipo de   limitación.

Vivo en un país independiente políticamente e interdependiente económicamente, en donde podemos crecer junto al resto del planeta. Aquí se puede legislar sin temor a violentar leyes supremas de una metrópolis lejana, porque ese ente externo de poder no existe.

Vivo en un país soberano en donde sus ciudadanos gozan de muchos derechos, pero que también puede legislar por muchos más para llegar al nivel de otras naciones. Vivo en un país independiente con serios problemas en las áreas de educación, salud, infraestructura y desigualdad económica.

A pesar de sus limitaciones, el país independiente en donde vivo puede mejorar bastante por sí mismo con la ayuda de sus ciudadanos y de sus fuertes lazos económicos con la comunidad internacional. La independencia política le permite explorar distintas formas de alcanzar las metas que se propongan, sin ningún tipo de obstáculo de afuera.

Vivo en una nación soberana que sufre una desigualdad económica enorme entre la mayoría de la población trabajadora y una minoría de élites explotadoras. A pesar de esa desigualdad económica perpetuada por la clase política dominante, el pueblo tiene la libertad de cuestionar esa injusticia y encaminarse a escoger líderes que ataquen al problema en la raíz, sin la necesidad de intromisiones externas.

Vivo en un país independiente llamado los Estados Unidos de América. Un país que goza de todas las ventajas que provee la soberanía política, pero que mantiene a muchos territorios en un sistema colonial y antidemocrático. Una república que goza de la interdependencia económica, mientras defiende un sistema de explotación y dependencia en sus territorios coloniales.

Al parecer todo lo que quieren los estadistas y estadolibristas no se consigue amarrándose más a los EEUU, sino que lo alcanzaremos cuando tengamos el mismo estatus político que ellos tienen, la digna independencia. Solo bajo la independencia tendremos los poderes necesarios para negociar bajo mejores términos con los EEUU y el resto de las más de 195 naciones independientes del planeta.

martes, 14 de febrero de 2017

Populares llegó la hora cero. ¿Independencia o estadidad?


Los líderes del partido popular siguen insistiendo en incluir el estado libre asociado (ELA) colonial en el próximo plebiscito. Al parecer no les ha llegado el mensaje, o ignoran que el ELA recibió tres golpes contundentes de parte de las tres ramas del gobierno de los Estados Unidos. El ELA ya murió, es hora de enterrar el cadáver. 

La insistencia de Acevedo Vilá y los Hernández Colón ya raya en lo patético. ¿Acaso no entienden que el ELA nunca fue un modelo político-económico que benefició a la gran mayoría del pueblo? Ya es hora de que reconozcan de que hay solo dos rutas, la digna independencia de la minoría y la fantasiosa estadidad de la mayoría.

Los defensores del ELA se aferran a un modelo político-económico que solo beneficia a las élites del partido popular y a los grandes intereses que invierten en ellos. A ellos les conviene el modelo colonial, ya que las compañías extranjeras (unas cuantas empresas locales también) que explotan nuestros recursos naturales y nuestra gente, son la cuchara que alimenta a estos líderes opuestos a todo progreso para el pueblo.

Desde la aberración, digo la creación, del ELA en el 1952 el partido popular se ha encargado de mantener la estrategia de mercadear a Puerto Rico como destino de mano de obra barata y recursos ilimitados para compañías extranjeras. Además de esos beneficios para los inversionistas, también le ofrecieron tasas contributivas muy atractivas, en donde muchas compañías terminaban o terminan hoy día pagando cero o casi nada en impuestos.

Los fieles sirvientes del cadáver todavía insisten en que el ELA se puede revivir y proponen arduamente nuevas definiciones de lo que debe ser nuestra relación con los Estados Unidos. La realidad es que están afanados a un modelo económico que no funciona para la gran mayoría del pueblo puertorriqueño. No pueden aferrarse a un modelo que explota a una mayoría para mantener a una minoría burguesa bien acomodada.

El ELA quizás ayudó a muchas familias a salir de la "extrema pobreza" y llegar a la clase media baja por allá en los 60 y 70, pero hoy lamentablemente se encarga de expulsar a una generación que no tuvo la culpa de su fracaso. No se puede seguir viviendo del cuento, ese de que el de fuera invierte aquí para nuestro "progreso" y al mismo tiempo no paga salarios dignos ni aporta lo que le corresponde en impuestos.

Debemos de como pueblo tener la valentía de aceptar de que ese cuento del ELA fue eso mismo, solo un cuento con un final infeliz para una gran mayoría. Se intentó pero fracasó, es hora de mirar las únicas alternativas que tenemos como pueblo, no importa cuán dignas o fantasiosas sean. Llegó el momento de escoger entre la soberanía o la estadidad.

La soberanía que nos brinda la digna independencia política es para mí la mejor opción. La fórmula política preferida por la gran mayoría de países o naciones en esta Tierra es el único modelo que nos posiciona en una condición de igualdad e interdependencia económica con el resto de la comunidad internacional. Le ruego a mis compatriotas populares a que cuestionen ese miedo profundo que le tienen a la independencia, pregúntese de dónde se origina ese temor.

El movimiento independentista en Puerto Rico ha sido reprimido ferozmente por los imperios en donde recaía (España) y todavía recae el poder absoluto (EEUU). Dejemos a un lado ese temor a la independencia que se le inculcó a nuestros abuelos y a nuestros padres, y busquemos nosotros mismos la verdad sobre quién se beneficia de nuestra situación colonial. Los hechos históricos irrefutables apuntarán a que solo unos pocos, mayormente empresarios extranjeros o locales y políticos del PPD/PNP, son los únicos que se benefician de la perpetuación del ELA.

La otra opción fantasiosa y aclamada por una gran mayoría es la estadidad. Según sus fieles proponentes, esta nos traerá progreso, igualdad y justicia. Por alguna extraña razón, o no tan extraña na, una gran mayoría piensa que el país que nos ha mantenido como colonia por más de 118 años y que ha explotado nuestra tierra y nuestra gente, es el mismo que acabará con todos los males que ha creado en Puerto Rico.

Por más contradictoria que sea la fórmula de la estadidad, hay que reconocer que un gran sector de la población la apoya. Lo interesante es que sus defensores no comprenden lo que implica la estadidad. Muchos la ven como más fondos federales, mejores salarios o mejores condiciones de vida. Lo que no comprenden es que al final, sea bajo estadidad o independencia, el progreso de Puerto Rico dependerá de lo que hagan los puertorriqueños y no de lo que dicte la metrópolis.

El próximo mes de Junio habrá un nuevo plebiscito en Puerto Rico en donde habrán tres opciones para escoger. Estas son la estadidad, la libre asociación o la independencia. Les ruego a mis compatriotas populares a que no sigan las órdenes de sus líderes, infórmense sobre las tres opciones y escojan la que les mantenga la conciencia tranquila, claro después de analizar críticamente las implicaciones socioeconómicas de cada una de ellas. Por favor no se abstenga de votar.

Si todavía sienten un temor terrible a la libertad que nos traerá la independencia o la "igualdad" que nos brindará la estadidad, por lo menos tengan la valentía de votar por la libre asociación. A pesar de sus limitaciones, la libre asociación es más digna que el ELA colonial. Salgan y déjense sentir, no se dejen manipular por los líderes de su partido, esos que nos mantienen de rehenes en la jaula colonial.
Por eso les ruego que dejen el miedo inculcado a un lado. Llegó la hora cero, independencia, libre asociación o estadidad. ¡No hay más ná!

viernes, 3 de febrero de 2017

La necesidad de una nueva fuerza política en Puerto Rico

Solo basta con mirar los resultados de las pasadas elecciones para comprender que hay un gran sector de la población puertorriqueña que no apoya los partidos tradicionales. Ese patrón es aún más evidente cuando vemos cómo votaron muchos de los “millenials”, quienes apoyaron grandemente las candidaturas independientes de candidatos como Alexandra Lúgaro.

Casi la mitad de la gente apta para votar no votó (45%), lo cual es evidencia de falta de interés o apoyo a los partidos tradicionales (PNP y PPD), partidos minoritarios (PIP y PPT) o candidatos independientes. La combinación de esos que votaron en contra de los partidos dominantes y todos los que no votaron representan más de un 50% de la población votante, o sea una fuerza política sin precedentes.

El partido del pueblo trabajador (PPT), liderados por el académico Rafael Bernabe, esperaban movilizar a todo ese sector que soñaba con un cambio en la estructura de poder en la isla. La triste realidad es que el PPT no logró su misión, a pesar de tener una de las plataformas más progresistas e inclusivas en la historia de la política puertorriqueña.

¿Por qué fracasó el proyecto del PPT cuando este representaba el cambio que un gran sector de la población reclamaba? Esa pregunta es una muy importante, ya que podemos discutir ciertos factores que imposibilitaron la materialización política del PPT. Quizás le hegemonía del PNP/PPD y su influencia en los medios de comunicación y el control de estos sobre la opinión pública fueron los golpes contundentes que previnieron el éxito que pudo haber tenido el PPT.

El fracaso político del PPT no debe ser excusa para dejar de buscar la unión de ese sector sediento de cambio. Podemos aprender de su experiencia y comenzar a elaborar un nuevo proyecto político más ambicioso. Un proyecto de coalición en donde todos los partidos o movimientos minoritarios, en conjunto con candidatos independientes progresistas, puedan organizarse bajo un solo emblema y comenzar a trabajar por el Puerto Rico que todos queremos.

Propongo que todos los partidos minoritarios como el PPT, el partido independentista puertorriqueño (PIP), el movimiento independentista nacional hostosiano (MINH), el ala soberana del PPD y otras organizaciones o candidatos independientes con ideales progresistas y anticolonialistas se unan en una gran coalición que podría ser llamada por el nombre de Movimiento Unión Progresista Anticolonial (MUPAC).

No estoy pidiendo que los partidos u organizaciones dejen de existir, sino que exploren seriamente la posibilidad de una unión que recoja gran parte de los ideales progresistas que comparten y movilice a ese sector anti PPD y anti PNP. Tenemos que tener claro que la fragmentación de los progresistas no es ventajosa, si queremos hacerle frente al bipartidismo imperante tenemos que organizarnos, defender los ideales que compartimos y discutir constructivamente nuestras diferencias.

¿Qué ideales o proyectos defendería o implementaría el MUPAC? El movimiento deberá centrarse en cinco pilares; la justicia socioeconómica, el respeto al medio ambiente, el desarrollo sustentable, la transparencia gubernamental y la abolición del estatus colonial. Podemos fácilmente concordar que todos los partidos o movimientos minoritarios progresistas ya tienen ideales o proyectos en sus plataformas que concuerdan grandemente con esos cinco pilares.

En el pilar de justicia económica podríamos concentrarnos en aumentar el salario mínimo a $13 la hora o más y asegurarnos que se mantenga en aumento con el costo de vida. También podríamos apoyar una reforma contributiva progresista en donde los que tienen más paguen más en impuestos y utilizar ese dinero recuperado para mejoras en servicios esenciales como infraestructura, educación, salud y seguridad. Otro gran proyecto que defenderemos será el de implementar un plan de salud universal, para brindarle todos los servicios de salud necesarios a todos los puertorriqueños a un costo justo.

En los pilares de respeto al medio ambiente y desarrollo sustentable podríamos concentrarnos en un gran proyecto de reciclaje nacional y en una gran inversión pública para transformar nuestro sistema energético a uno que se alimente completamente de fuentes alternas de energía como el sol, el viento, el agua y las olas. Defenderemos el rediseño y redesarrollo de zonas urbanas sin necesidad de nuevas construcciones, sino un enfoque en restauración de lo existente y en protección de nuestros recursos naturales. Otro gran proyecto sería el de un sistema eficiente de transporte público nacional, con trenes de alta velocidad que conecten a la isla y autobuses que conecten las zonas rurales con las urbanas.

En el pilar de transparencia gubernamental podríamos concentrarnos en proveerle al pueblo, a través del internet, toda la información relacionada con las finanzas del gobierno. Los ciudadanos podrán acceder toda la información asociada con los gastos gubernamentales, que incluirá salarios de empleados públicos, contratos a empresas privadas y gastos de operación de todas las agencias o corporaciones públicas. Esto permitirá que todos los puertorriqueños puedan indagar y conocer en qué se gasta el dinero que pagan en sus impuestos y puedan reclamarle al gobierno cuando este no utilice los recursos para el beneficio del pueblo.

En el pilar de la abolición del estatus colonial nos encargaríamos de implementar una asamblea de estatus en donde todos los partidos se pondrían de acuerdo con las diferentes opciones políticas. Luego de que se aprueben las definiciones podríamos trabajar en un gran proyecto nacional educativo sobre las diferentes opciones, en donde representantes de todas las fórmulas debatirán juntos al frente del pueblo las ventajas y desventajas de cada una de ellas. Lucharemos para que todas las opciones tengan la misma cobertura en los medios y para que la información correcta le llegue a todos los puertorriqueños.

Si unimos a toda esa mayoría cansada del bipartidismo y la corrupción en un solo movimiento progresista anticolonial aumentaremos grandemente las posibilidades de acabar con el poder del PNP y el PPD. Sé que tenemos diferencias ideológicas que nos separan, pero la realidad es que son más las concordancias que las discrepancias. No podemos dejar que la fragmentación sea lo que nos impida luchar por todo lo que beneficia grandemente al pueblo puertorriqueño. Unámonos, en la unión está la fuerza, solo así lograremos movilizar a una gran mayoría de puertorriqueños frustrados con la política bipartidista.

Otras columnas