domingo, 19 de febrero de 2017

Vivo en un país independiente y no es el fin del mundo


Vivo en una república independiente y soberana, en donde sus ciudadanos son libres de escoger a líderes que los representarán en el escenario internacional. Aquí tenemos el poder de encaminarnos en la dirección que mejor nos parezca, no hay intromisión externa.

Vivo en un país soberano, en donde se pueden hacer tratados económicos con todas las naciones de la Tierra. Una nación que puede escoger con quien negociar y con quién colaborar sin ningún tipo de   limitación.

Vivo en un país independiente políticamente e interdependiente económicamente, en donde podemos crecer junto al resto del planeta. Aquí se puede legislar sin temor a violentar leyes supremas de una metrópolis lejana, porque ese ente externo de poder no existe.

Vivo en un país soberano en donde sus ciudadanos gozan de muchos derechos, pero que también puede legislar por muchos más para llegar al nivel de otras naciones. Vivo en un país independiente con serios problemas en las áreas de educación, salud, infraestructura y desigualdad económica.

A pesar de sus limitaciones, el país independiente en donde vivo puede mejorar bastante por sí mismo con la ayuda de sus ciudadanos y de sus fuertes lazos económicos con la comunidad internacional. La independencia política le permite explorar distintas formas de alcanzar las metas que se propongan, sin ningún tipo de obstáculo de afuera.

Vivo en una nación soberana que sufre una desigualdad económica enorme entre la mayoría de la población trabajadora y una minoría de élites explotadoras. A pesar de esa desigualdad económica perpetuada por la clase política dominante, el pueblo tiene la libertad de cuestionar esa injusticia y encaminarse a escoger líderes que ataquen al problema en la raíz, sin la necesidad de intromisiones externas.

Vivo en un país independiente llamado los Estados Unidos de América. Un país que goza de todas las ventajas que provee la soberanía política, pero que mantiene a muchos territorios en un sistema colonial y antidemocrático. Una república que goza de la interdependencia económica, mientras defiende un sistema de explotación y dependencia en sus territorios coloniales.

Al parecer todo lo que quieren los estadistas y estadolibristas no se consigue amarrándose más a los EEUU, sino que lo alcanzaremos cuando tengamos el mismo estatus político que ellos tienen, la digna independencia. Solo bajo la independencia tendremos los poderes necesarios para negociar bajo mejores términos con los EEUU y el resto de las más de 195 naciones independientes del planeta.

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