miércoles, 6 de septiembre de 2017

El Juracán y la Solidaridad


El Juracán Irma tiene a todo el pueblo de Puerto Rico, dentro y fuera de la isla, con los pelos de punta. Irma se ha convertido en un huracán histórico con ráfagas de más de 200 millas por hora y que pasará a unas 35 millas al norte de San Juan. 

Son en estos momentos de nerviosismo y preocupación colectiva que se mide realmente el carácter del ser humano. A Irma no le importa si eres rico o pobre, si eres creyente o ateo o si eres estadista o independentista, todos somos organismos diminutos y vulnerables a la hora de enfrentar a ese mítico Juracán. 

La única forma de enfrentar tal temporal es uniéndonos como pueblo en solidaridad, en apoyo físico y emocional en momentos de mera supervivencia. A Irma no le importa cuánto debe el gobierno de Puerto Rico a sus acreedores y tampoco le importan los recortes que propone la junta. Para Irma todos somos iguales.

Aprovechemos la humildad colectiva que provoca tal fenómeno de la naturaleza para reflexionar profundamente quienes somos como pueblo. Es momento de dejar a un lado todo lo que a propósito de unos pocos nos divide. Unámonos como pueblo, como barrio, como sector y como familia para enfrentar juntos la fuerza de la Madre naturaleza. 

Veamos a Irma como el inicio de un nuevo ciclo de la nación puertorriqueña en la isla y en todos los rincones del planeta en donde se encuentra una puertorriqueña o un boricua con un taco en la garganta, ya que no está allá con los suyos en estos momentos. Irma nos une en solidaridad, en pensar en el bienestar de todos los miembros de nuestra comunidad sin importar su ideología o clase social. 

Aprovechemos esta batalla con la naturaleza que tendrán nuestros árboles y bosques para sentar los cimientos de una nación puertorriqueña más consciente y solidaria con el padecimiento de todos. Irma nos puede fortalecer como pueblo, si durante y después del temporal nos mantenemos unidos como estamos en estos momentos. 

Imagínese a un pueblo puertorriqueño enfrentando cada problema y cada crisis como un bloque unido indestructible, como las hormigas rojas que sobrevivieron las inundaciones de Harvey en Houston. Imaginen a un pueblo que reconozca que es más lo que nos une que lo que nos separa, eso sería una receta exitosa para enfrentar cualquier crisis que atraviese el país. 

Esta noche mientras se enfrenten los dioses taínos Juracán y Yucahú (El Yunque) reflexionemos sobre quienes somos como personas y quienes somos como colectivo. Por más que traten de dividirnos en bandos para que continúe la eterna lucha entre iguales, siempre habrán momentos como este en donde nos damos cuenta que ante la grandeza de la naturaleza somos todos iguales y sólo juntos en solidaridad podemos prevalecer. 


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